Financiamiento de tratamientos de fertilidad en México

¿De cuánto estamos hablando?
Los rangos que distintas clínicas mexicanas publican para un ciclo de fecundación in vitro varían ampliamente según el centro, la ciudad y lo que incluye cada paquete, y los medicamentos casi siempre se cotizan aparte del procedimiento base. Lo mismo ocurre con la inseminación intrauterina, que parte de un costo base considerablemente menor. Estas cifras son de terceros y de carácter orientativo; Avida Fertility no publica precios propios en este blog, y el presupuesto de tu caso específico se entrega en consulta, después de conocer tu diagnóstico y el protocolo que aplica.
Lo que sí conviene saber de antemano es qué se cotiza por separado del procedimiento base, porque es donde más presupuestos se rompen: los medicamentos de estimulación ovárica, los estudios previos al ciclo, técnicas complementarias como ICSI o PGT-A cuando están indicadas, y la congelación y almacenamiento de óvulos o embriones si aplica. Un paquete que parece cerrado y no lo es cambia por completo la comparación entre clínicas, y es la misma lógica que se explica más abajo para programas multiciclo. Puedes revisar cómo trabajamos el presupuesto en Avida antes de tu primera consulta.
¿Es deducible de impuestos un tratamiento de fertilidad en México?
Un tratamiento de reproducción asistida puede deducirse como honorario médico conforme al artículo 151, fracción I, de la Ley del ISR, y criterios jurisdiccionales de la PRODECON lo han reconocido así. Para que proceda, la clínica debe emitir comprobante fiscal a nombre de quien paga y el pago debe hacerse por medio electrónico, nunca en efectivo.
El fundamento está en el artículo 151, fracción I, de la Ley del Impuesto sobre la Renta, que admite como deducción personal los honorarios médicos, dentales y de enfermería, los análisis y estudios clínicos, las prótesis y los gastos hospitalarios. La reproducción asistida no aparece nombrada con esas palabras en el texto legal, y ahí entra el criterio interpretativo. La PRODECON, la procuraduría que defiende a los contribuyentes frente a la autoridad fiscal, ha ubicado estos tratamientos dentro de ese supuesto por tratarse de servicios prestados por médicos especialistas ante un diagnóstico de infertilidad. Puedes leer el criterio jurisdiccional de la PRODECON sobre reproducción asistida y también un criterio previo en el mismo sentido.
Conviene leer ese respaldo con precisión. Existe fundamento legal y existe criterio que lo confirma, siempre que se cumplan los requisitos de comprobación. Eso no es lo mismo que una deducción garantizada: el criterio de la PRODECON existe precisamente porque la autoridad fiscalizadora había negado la devolución en un caso concreto. La parte que sí depende de ti son los requisitos del SAT para deducir gastos médicos.
Del proceso entran los honorarios médicos, los gastos hospitalarios, los análisis y estudios clínicos, y los servicios de psicología y nutrición cuando los presta un profesional con título registrado. Eso cubre buena parte de lo que se factura en un ciclo de fertilización in vitro, desde la valoración inicial hasta el procedimiento.
Avida Fertility no es asesor fiscal. Esta sección describe el marco general y no sustituye la opinión de un contador o contadora que conozca tu caso, tu régimen y tu declaración. Nuestro equipo puede orientarte sobre el proceso clínico; la decisión fiscal siempre es tuya y de tu contador.
¿Qué necesitas para que el gasto sea deducible?

La ruta documental
El comprobante de un tratamiento de fertilidad debe emitirse con el uso de CFDI de honorarios médicos, dentales y gastos hospitalarios, clave D01. El pago se acredita con transferencia electrónica, cheque nominativo o tarjeta de crédito, débito o de servicios. El efectivo no es deducible, sin importar el monto.
El CFDI es el comprobante fiscal digital por internet, la factura electrónica. Cada factura lleva una clave que indica el uso del gasto, y la que corresponde a un tratamiento de fertilidad es la D01. El comprobante debe emitirse a nombre y con el RFC de quien va a deducir, que no siempre es quien recibe el tratamiento.
La ruta documental tiene tres pasos, y los tres son necesarios:
- Comprobante correcto. CFDI con la clave de uso D01, emitido a nombre y con el RFC de quien va a deducir.
- Pago electrónico rastreable. Transferencia electrónica, cheque nominativo o tarjeta de crédito, débito o de servicios. El efectivo no se acredita.
- Mismo ejercicio fiscal. El ejercicio fiscal es el año que declaras, y el comprobante debe corresponder al año en que hiciste el pago.
También importa quién te atiende: el prestador del servicio debe contar con título profesional registrado ante las autoridades educativas.
El error más frecuente no es dejar de facturar, es facturar mal. Pagas un gasto que sí era deducible, recibes la factura con una clave de uso distinta y ese gasto se pierde para efectos de tu declaración aunque el pago haya sido válido. Revísalo al recibir cada factura, no en la temporada de declaración. Puedes cotejar antes los requisitos del SAT para deducir gastos médicos y llegar a tu primera consulta sabiendo qué pedir.
¿Cuánto se recupera realmente?
Deducir no es lo mismo que recuperar el gasto. Deducir reduce la base sobre la que se calcula tu impuesto, y lo que efectivamente vuelve a tus manos, si es que vuelve algo en tu caso particular, depende de tu tasa marginal de impuesto y de cuánto margen te quede dentro del tope global de deducciones personales que se explica más abajo. No es un reembolso del gasto: es un ajuste sobre el cálculo de tu impuesto anual.
Esa distinción importa porque afecta cómo planeas el flujo de dinero. El gasto del tratamiento se paga completo, en el momento en que ocurre. El efecto de la deducción, si aplica en tu caso, se refleja hasta tu declaración anual, no en el momento del pago. Cuánto representa eso en dinero concreto depende de tu situación fiscal completa, y es exactamente el tipo de cálculo que le corresponde a tu contador, no a este artículo.
¿Quién puede deducir el tratamiento?
Puede deducir quien paga, y la ley no exige que sea la misma persona que recibe el tratamiento. El artículo 151, fracción I, admite el gasto efectuado por el contribuyente para sí, para su cónyuge, para la persona con quien vive en concubinato y para sus ascendientes o descendientes en línea recta, con la condición de que esa persona no perciba ingresos por encima del umbral anual que fija la propia ley. Ese umbral se actualiza cada año, así que consúltalo en los requisitos del SAT para deducir gastos médicos.
La consecuencia práctica casi nadie la explica: quien paga y quien recibe el tratamiento pueden ser personas distintas, y eso decide a nombre de quién se emite el comprobante. Si tú pagas el tratamiento de tu cónyuge o de tu pareja de concubinato, la factura va a tu nombre y con tu RFC. Si ambas personas perciben ingresos, cada quien deduce lo que pagó, siempre que cada comprobante esté a su nombre.
El texto de la ley habla de cónyuge y de persona con quien se vive en concubinato, sin condición de género. Una pareja de dos mujeres o de dos hombres se ubica en el mismo supuesto que cualquier otra, por el texto del propio artículo 151 y no por interpretación posterior.
Ese escenario es frecuente en parejas de mujeres que hacen método ROPA, en procesos de madre soltera por elección y de padre soltero por elección, y en cualquier tratamiento con donante. Si es tu caso, define desde la primera factura a nombre de quién van a salir todas.
¿Qué no es deducible?

No todo lo que pagas en un tratamiento entra en la deducción, y saberlo de antemano evita una devolución negada. Quedan fuera los pagos en efectivo, sin importar el monto, y los medicamentos comprados por separado en farmacia: solo son deducibles los que aparecen desglosados dentro de una factura de hospitalización. Los suplementos tampoco son deducibles, ni los gastos pagados en un ejercicio fiscal distinto al que estás declarando.
Hay una limitación que depende de tu régimen fiscal y que casi nunca se menciona: quienes tributan en el Régimen Simplificado de Confianza no aplican deducciones personales. Si estás en ese régimen, el tratamiento no se deduce por esta vía. Confírmalo con tu contador antes de planear el gasto contando con la devolución.
Las deducciones personales del ejercicio comparten además un tope global. El gasto médico no tiene un compartimento propio: el conjunto de deducciones personales del artículo 151 se calcula contra un límite común, junto con conceptos como los intereses reales de créditos hipotecarios y los gastos funerarios. El importe de ese límite se actualiza cada año. El SAT enumera los gastos médicos deducibles.
Lo que sí entra, y conviene facturar bien desde el inicio, son los análisis y estudios de fertilidad del proceso, incluidos los estudios de fertilidad masculina y femenina.
¿Qué cubre el sistema público y qué cubren los seguros privados?
El sistema público mexicano contempla el estudio de la pareja infértil y el tratamiento de baja complejidad, mientras que la alta complejidad se realiza en centros de reproducción asistida y queda fuera de lo que contempla el protocolo institucional. Las pólizas privadas de gastos médicos mayores suelen excluir la reproducción asistida o sujetarla a periodos de espera.
La guía de práctica clínica del IMSS sobre el diagnóstico de la pareja infértil describe el protocolo institucional: qué estudios se contemplan y en qué nivel de atención se realizan. Es una guía vigente desde 2013. Es un documento clínico, no un catálogo de prestaciones, así que describe lo que el protocolo contempla y no lo que la institución cubre o deja de cubrir.
Baja complejidad significa que la fecundación ocurre dentro del cuerpo, como en la inseminación artificial o la inducción de la ovulación. Alta complejidad significa que la fecundación se realiza en laboratorio, como en la fertilización in vitro, y se atiende en centros de reproducción asistida.
¿Cómo se accede en el sistema público?
La ruta práctica empieza en el primer nivel de atención, donde se documenta el diagnóstico inicial de infertilidad. Desde ahí, la derivación al servicio especializado depende de los criterios y los tiempos de cada unidad médica, que varían según la institución y la región. Antes de tu primera cita, vale la pena llevar por escrito cuánto tiempo llevas buscando embarazo y qué estudios ya te has hecho, porque esa información acelera la valoración inicial. Ni el tiempo de espera ni el alcance exacto de la cobertura se pueden prometer aquí: se confirman en tu propia unidad.
Hay un hecho documentado que conviene nombrar. El título mismo de la guía está escrito alrededor de la pareja infértil, y los criterios de acceso institucional se han redactado históricamente en torno a la pareja, lo que afecta el acceso de otras configuraciones familiares. Si ese es tu caso, puedes revisar las opciones para parejas LGBTQ+ .
Del lado privado, la regla es no dar por supuesta la cobertura. La mayoría de las pólizas de gastos médicos mayores excluye la reproducción asistida de forma expresa, y cuando no la excluye suele sujetarla a un periodo de espera, que es el plazo que debe transcurrir desde la contratación antes de que un padecimiento quede cubierto. Busca en tu póliza la cláusula de exclusiones y la de padecimientos preexistentes, y pide a tu aseguradora una respuesta por escrito. Una respuesta telefónica no te sirve como constancia.
Si no sabes qué cubre tu póliza, podemos ayudarte a leerla antes de tu valoración.
Planes de pago y crédito médico: qué revisar antes de firmar
Un plan de pago o un crédito médico no cambia lo que cuesta el tratamiento, cambia cuándo lo pagas y cuánto pagas por diferirlo. Avida Fertility no recomienda productos financieros ni intermedia créditos, así que lo que sigue son criterios de revisión y no una lista de proveedores. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) es el organismo oficial que orienta sobre productos financieros en México, y es un buen punto de partida independiente si quieres comparar opciones de crédito antes de decidir.
Seis preguntas antes de firmar
Con esta tabla puedes comparar cualquier oferta, la traigas de donde la traigas:
Ninguna de estas preguntas es indiscreta. Un buen esquema de pago resiste que lo revises con calma, y el que no lo resiste te está diciendo algo.
Nuestro equipo puede explicarte qué esquema aplica en tu caso. Agenda una valoración.
Programas multiciclo y de riesgo compartido: ¿cómo leer la letra chica?
Un programa multiciclo agrupa varios intentos de tratamiento en un solo paquete contratado por adelantado, y un programa de riesgo compartido añade la posibilidad de una devolución parcial si no se alcanza el resultado definido en el contrato. La diferencia importa: el primero organiza el pago de varios ciclos, el segundo introduce una condición de reembolso. Conviene no leer esa condición como una garantía, porque cualquier devolución está sujeta a los términos del contrato que firmas.
Los criterios de elegibilidad son la primera puerta. Suelen considerar la edad, la reserva ovárica, que es la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios, el número de intentos previos y el diagnóstico. No todo paciente califica, y quedar fuera no es un rechazo clínico: un programa con condición de reembolso necesita perfiles que hagan previsible su cálculo, y eso responde a la lógica del contrato, no a una valoración sobre tu tratamiento.
La letra chica real está en la definición de resultado. Lee con detalle qué cuenta para efectos del reembolso: si es un embarazo confirmado, un embarazo en evolución, un nacimiento, o el número de ciclos completados. Pregunta también qué cuenta como ciclo y qué ocurre si uno se cancela antes de la punción.
Revisa también qué queda fuera del paquete. En la mayoría de los programas los medicamentos y los estudios se facturan por separado, igual que los procedimientos complementarios. Un paquete que parece cerrado y no lo es cambia por completo la comparación.
Otras vías de apoyo

Además de los esquemas de pago hay varias vías que conviene conocer, cada una con sus propias condiciones. Las fundaciones y organizaciones de la sociedad civil ofrecen apoyos parciales, trabajan con criterios propios de selección y suelen abrir convocatorias en periodos determinados, así que lo práctico es preguntar por requisitos y fechas.
Los programas de compartir óvulos merecen una aclaración. No son un mecanismo de pago. La decisión de donar óvulos es clínica y personal: se toma con consentimiento informado, con evaluación médica y psicológica, y con información completa sobre el procedimiento y sus implicaciones. Si alguien te la presenta como una manera de abaratar tu tratamiento, esa conversación está mal planteada.
Los ensayos clínicos pueden dar acceso a protocolos sin costo o con costo reducido, bajo criterios de elegibilidad estrictos y con consentimiento informado. Pregunta en tu clínica si hay alguno activo y qué implica participar.
Recaudación colectiva
Pedir apoyo a través de plataformas de recaudación colectiva es una vía real que algunas personas usan para financiar un tratamiento, y vale la pena nombrarla con el mismo criterio que el resto de este artículo, no ignorarla. Antes de abrir una campaña, conviene tener claras tres cosas que casi nunca se mencionan: implica exponer información médica personal a un público amplio, la plataforma suele cobrar una comisión sobre lo recaudado, y lo que recibas puede tener implicaciones fiscales según el monto y la plataforma. Ninguna de las tres es razón para descartar la vía, son información que conviene tener antes de decidir si es la tuya.
Hay un supuesto más que suele quedar fuera. La preservación de la fertilidad antes de iniciar una terapia hormonal de afirmación de género es un gasto médico planificable, y se documenta igual que cualquier otro tratamiento. Lo mismo aplica a la preservación antes de un tratamiento oncológico. Elegir entre estas vías es más sencillo cuando sabes de qué depende el gasto que vas a financiar, y eso se explica aparte: puedes revisar cómo trabajamos el presupuesto antes de decidir el esquema de pago.
¿Te quedó alguna duda? Habla con un especialista en fertilidad. Puedes llamarnos al +52 55 8622 9481 o escribirnos por WhatsApp .
Resumen
El financiamiento de tratamientos de fertilidad se resuelve con tres decisiones que se toman antes del primer pago y no después. La primera es documental: la deducción existe y depende de cómo quede documentado el gasto desde la primera factura, con la clave de uso correcta y un medio de pago electrónico. La segunda es de cobertura: el sistema público y las pólizas privadas tienen límites definidos, y conviene conocerlos antes de contar con ellos.
La tercera es de criterio: los esquemas de pago se evalúan con preguntas concretas sobre lo que incluyen, lo que dejan fuera y lo que ocurre si el tratamiento se interrumpe. Nada de esto exige prisa, y todo se puede revisar con acompañamiento.
Descargo médico y fiscal
La información en este artículo no sustituye una consulta médica profesional. La información fiscal y financiera de esta pieza es de carácter general, no constituye asesoría fiscal ni financiera, y las decisiones sobre tu tratamiento se toman en valoración médica con tu especialista.
Referencias
- Servicio de Administración Tributaria. Deducciones personales, gastos médicos. Minisitio del SAT. https://www.sat.gob.mx/minisitio/DeduccionesPersonales/gastos_medicos.html
- Servicio de Administración Tributaria. Comunicado sobre gastos médicos deducibles, 062/2025. https://www.gob.mx/sat/prensa/recuerda-sat-a-contribuyentes-que-gastos-medicos-son-deducibles-062-2025
- Procuraduría de la Defensa del Contribuyente. Criterio jurisdiccional 46/2022. https://portal.prodecon.gob.mx/buscador_c/buscarcrit/1194
- Procuraduría de la Defensa del Contribuyente. Criterio jurisdiccional 8/2015. https://portal.prodecon.gob.mx/buscador_c/buscarcrit/235
- Instituto Mexicano del Seguro Social. Guía de práctica clínica, diagnóstico de la pareja infértil y tratamiento con técnicas de baja complejidad, 2013. https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/621GER.pdf
- Cámara de Diputados. Ley del Impuesto sobre la Renta, texto vigente, artículo 151. https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LISR.pdf
- Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF). https://www.condusef.gob.mx/
Preguntas Frecuentes
¿Qué uso de CFDI corresponde a un tratamiento de fertilidad?
El de honorarios médicos, dentales y gastos hospitalarios, clave D01. El comprobante debe emitirse a nombre y con el RFC de la persona que va a deducir el gasto, y el pago debe hacerse por un medio electrónico. Si la factura sale con otra clave, pide su corrección en el momento.
¿Puedo deducir el tratamiento de mi cónyuge o de mi pareja?
Sí. El artículo 151, fracción I, admite el gasto efectuado para tu cónyuge y para la persona con quien vives en concubinato, siempre que esa persona no perciba ingresos por encima del umbral anual que fija la ley. Puedes confirmar el umbral vigente en los requisitos del SAT para deducir gastos médicos.
¿Qué documentos necesito para deducir un tratamiento de fertilidad?
Necesitas el comprobante fiscal con la clave de uso D01, emitido a tu nombre y con tu RFC, y la constancia del pago electrónico correspondiente al mismo ejercicio fiscal que declaras. Guarda ambos desde el primer pago: reconstruir la documentación al final del tratamiento es mucho más difícil.
¿El IMSS cubre la fertilización in vitro?
El protocolo institucional contempla el estudio de la infertilidad y el tratamiento de baja complejidad. La alta complejidad, que incluye la fertilización in vitro, se realiza en centros de reproducción asistida y queda fuera de lo que contempla ese protocolo. Confirma en tu unidad qué contempla tu caso antes de asumir cobertura.
¿Mi seguro de gastos médicos mayores cubre reproducción asistida?
Habitualmente no. La mayoría de las pólizas excluye la reproducción asistida de forma expresa, y cuando no la excluye suele aplicar un periodo de espera. Revisa la cláusula de exclusiones de tu póliza y pide a tu aseguradora una respuesta por escrito antes de contar con la cobertura.
Si mi pareja y yo somos dos mujeres, ¿quién deduce el tratamiento?
Deduce quien pagó y a cuyo nombre esté el comprobante. Si ambas perciben ingresos, cada una deduce lo que pagó, siempre que cada factura esté emitida a su nombre y con su RFC. Si una sola paga, conviene que todas las facturas salgan a su nombre desde la primera.
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